Un sistema fotovoltaico está compuesto por varios elementos clave:
Los paneles solares son el corazón del sistema. Están formados por muchas células fotovoltaicas, generalmente hechas de silicio, un material semiconductor.
Cuando los fotones de la luz solar golpean las células, liberan electrones (partículas con carga eléctrica). Este fenómeno se conoce como efecto fotovoltaico.
El movimiento de estos electrones genera una corriente eléctrica.
Ejemplo: Imagina que las células fotovoltaicas son como pequeños "recipientes" que capturan la luz del sol y la transforman en electricidad, similar a cómo una planta convierte la luz solar en energía mediante la fotosíntesis.
La electricidad generada por los paneles solares es en corriente continua (CC), pero la mayoría de los aparatos eléctricos en hogares y negocios funcionan con corriente alterna (CA).
El inversor es un dispositivo que convierte la corriente continua en corriente alterna, haciéndola compatible con los electrodomésticos y la red eléctrica.
Ejemplo: Piensa en el inversor como un "traductor" que convierte el "idioma" de la electricidad de los paneles solares en un "idioma" que tus dispositivos puedan entender.
Los paneles solares deben instalarse en un lugar donde reciban la mayor cantidad de luz solar posible, como techos o terrenos abiertos.
La estructura de montaje asegura que los paneles estén fijos y orientados correctamente hacia el sol.
Ejemplo: Es como colocar una antena de televisión en el techo para obtener la mejor señal, pero en este caso, la "señal" es la luz del sol.
En algunos sistemas, se incluyen baterías para almacenar la electricidad generada durante el día y usarla por la noche o en días nublados.
Esto es especialmente útil en lugares donde no hay acceso a la red eléctrica o se desea independencia energética.
Ejemplo: Las baterías actúan como un "banco de energía", guardando la electricidad para cuando más la necesites.
En sistemas conectados a la red eléctrica, un medidor registra cuánta energía se genera y cuánta se consume.
Si produces más energía de la que usas, el excedente puede enviarse a la red eléctrica, y en algunos casos, recibes un crédito o pago por ello.
Ejemplo: Es como un contador que lleva la cuenta de cuánta energía "prestas" o "tomas" de la red eléctrica.
Captación de luz solar: Los paneles solares capturan la luz del sol y la convierten en electricidad de corriente continua.
Conversión a corriente alterna: El inversor transforma la electricidad en corriente alterna para que sea utilizable en el hogar o negocio.
Distribución de energía: La electricidad se distribuye a los electrodomésticos, luces y otros dispositivos.
Almacenamiento o conexión a la red: Si hay baterías, la energía sobrante se almacena. Si no, el excedente se envía a la red eléctrica.
Imagina que tienes un sistema fotovoltaico en tu casa:
Durante el día, los paneles capturan la luz del sol y generan electricidad.
Esta electricidad alimenta tu refrigerador, televisor y luces.
Si produces más energía de la que consumes, el excedente se almacena en baterías o se envía a la red eléctrica.
Por la noche, si no hay sol, usas la energía almacenada en las baterías o tomas electricidad de la red.
Ahorro económico: El costo de los paneles tiene un Retorno a corto plazo
Energía limpia: No contaminan ni generan radiación
Independencia energética: Dependes menos de la red eléctrica.
Bajo mantenimiento: Los paneles solares requieren poco cuidado.
En resumen, un sistema fotovoltaico es como una "fábrica de electricidad" que usa la luz del sol como materia prima. Es una tecnología sostenible y eficiente que cada vez más personas y empresas adoptan para generar su propia energía.